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Polen de las flores

Definición de Polen

El término polen deriva de la palabra de origen latín “pollen”. Con él se suele referir a diversas especies de granos que se encuentran en los órganos masculinos de las flores, y en donde se localizan los gametofitos de las plantas.

El polen, usualmente, se encuentra conformado por dos diferentes tipos de células, mismas que están cubiertas por membranas. Si analizáramos la estructura de un solo grano de polen, podríamos decir que su composición se basa en dos elementos esenciales: una cubierta exterior que es rígida y es denominada como “exina”; y una cubierta interior, menos rígida y denominada como “intina”. En esta última parte se localiza la célula en la que se guardan los gametos masculinos (portadores de información genética).

La polinización

El polen cumple parte de un proceso conocido como “polinización”; el cual consiste en el paso de los granos de polen de los estambres a la región del estigma, sitio en el que se lleva a cabo la fecundación de los óvulos que terminarán produciendo semillas y, posteriormente, frutos.

No obstante, dicho proceso no puede llevarse a cabo por medio del contacto directo entre las plantas; sino que la polinización requiere de ciertos elementos para su cumplimiento; por ejemplo, puede realizarse sin intervención animal o humana alguna; o bien, por medio de ciertos animales; principalmente aves pequeñas e insectos. En el primer caso, el polen sale de la flor y viaja en el viento o el agua. Si se lleva a cabo por intervención de alguna especie animal, entonces estos pasan a denominarse como agentes polinizadores.

Los más importantes agentes polinizadores son las abejas; ya que algunas especies de estos insectos se alimentan (sobre todo en una edad temprana) de granos de polen. Las abejas pueden someter al polen a un proceso de mutación en un agregado de enzimas, lo que les permite digerirlo y obtener diversos nutrientes de él.

Cuando las abejas aún son larvas, su principal alimento es, efectivamente, el polen; sin embargo, conforme el insecto madura, pasa a alimentarse casi exclusivamente de néctar de flores.

Las especies de abejas consumidoras de polen han desarrollado, en el tercer par de patas, un elemento semejante a una cesta conocidas como “corbículas”, mediante las que guarda el polen para trasladarlo a la colmena; en donde se lleva a cabo un proceso de fermentación con el fin de alimentar a las abejas más jóvenes.

El polen y los seres humanos

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Las abejas y el polen

El polen ha sido, durante siglos, un elemento natural incorporado al consumo humano; ya que usualmente se le ha publicitado como un alimentos en extremo saludable; debido a que contiene líquidos, proteínas, aminoácidos, lípidos, vitaminas, enzimas, carbohidratos, nutrientes (vitaminas y minerales) y más.

Se ha comprobado que algunos elementos que pueden encontrarse en el polen mejora y acelera el proceso del metabolismo y mejora la resistencia antimicrobiana del cuerpo humano.

No obstante, un importante porcentaje de personas son alérgicas al polen o alguno de sus elementos, por lo que es ideal consultar a un médico antes de consumir cualquiera de sus variedades.

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