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La hipertensión arterial sistémica, mejor conocida como “presión arterial alta”, es un padecimiento en el que la presión de las arterias se eleva hasta una cifra que supone para los pacientes un riesgo aumentado de lesión en varios órganos del cuerpo, incluyendo ojo (retina), cerebro, corazón, riñones y grandes arterias.

En México, la carga de la hipertensión para la salud pública es enorme, ya que se estima que afecta a una gran parte de la población, encontrándose entre las primeras 10 causas de muerte al producir alrededor de 40,000 defunciones/año. De acuerdo con la Secretaría de Salud, en la población de 20 años y más en nuestro país un 30.8% está afectado, aumentando dicho número después de los 60 años de edad a un 50% en los hombres y casi un 60% en las mujeres. De hecho, para las personas entre 55 y 65 años con presión normal, la probabilidad de desarrollar hipertensión es del 90%.

Conociendo la enfermedad

Para un paciente, siempre es de vital importancia conocer su enfermedad en la mayor medida posible, ya que de esto dependerá el interés y apego que tenga en su tratamiento y cuidado una vez que se le hizo el diagnóstico. Para esto, hay varios conceptos relacionados con la hipertensión arterial que es necesario que queden claros.

Normalmente, el corazón bombea sangre a través de una red de arterias, venas y capilares. Para que la sangre se mantenga circulando por todo el cuerpo es necesario que esté en movimiento dentro de los vasos sanguíneos; la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias para poder circular es la que se mide como “presión arterial”. Al hacer la medición de la presión, un médico obtiene dos cifras: la presión sistólica y la diastólica. La presión sistólica es aquella que se alcanza en las arterias cuando el corazón se contrae y bombea la sangre a todo el cuerpo y a los pulmones; por otro lado, la presión diastólica es la que se alcanza cuando el corazón se encuentra en relajación entre un latido y otro, recibiendo la sangre de regreso de todo el cuerpo y de los pulmones. Las cifras obtenidas indicarán la presión en unidades de milímetros de mercurio (mmHg), lo que indica la altura a la cual la presión dentro de las arterias podría elevar una columna de mercurio.

La cifra normal de la presión arterial es <120/80> mmHg, es decir que la presión sistólica debe ser menor de 120 mm Hg y la diastólica menor de 80 mm Hg.

Cuando se dice que una persona tiene presión alta, se refiere a que la presión arterial es mayor a 140/90 mmHg. Esto sucede porque existe un estrechamiento de la luz de las arteriolas, que son arterias muy pequeñas que normalmente regulan el flujo de la sangre. Este estrechamiento hace que el corazón tenga que contraerse con más fuerza para que la sangre pueda ser bombeada a través del espacio más reducido de las arteriolas, lo que lleva a que la presión en los vasos sanguíneos aumente.

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