Definición de Arteriosclerosis

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La arteriosclerosis es un término que se utiliza para hacer referencia al proceso que tiene lugar en varias enfermedades, en las cuales la pared de las arterias se ve afectada al engrosarse y perder elasticidad, es decir, se endurecen. La más importante y frecuente de este grupo es la ocasionada por la arteriosclerosis, proceso en el cual se acumulan depósitos de grasa (como el colesterol oxidado, calcio y otras sustancias) debajo del revestimiento interno de la pared de las arterias, formando placas de colesterol que ocasionan que la luz se estreche hasta el punto de obstruir por completo el flujo de sangre a órganos vitales. En pocas palabras, las arterias se obstruyen con grasa, lo que impide que realicen su función primordial: llevar sangre a todo el cuerpo.

De la misma manera en México, de acuerdo con la Secretaría de Salud, aproximadamente el 73% de las muertes se deben a padecimientos no transmisibles, entre los que figuran los problemas cardiovasculares ocasionados por la ateroesclerosis, la diabetes y el cáncer. De hecho, las personas sanas mayores de 40 años tienen un 50% de probabilidad de desarrollar ateroesclerosis, siendo mucho mayor el riesgo conforme avanza la edad.

¿Qué ocurre en la ateroesclerosis?

Para un paciente recién diagnosticado o con múltiples factores de riesgo, es de vital importancia conocer su enfermedad en la mayor medida posible, ya que de esto dependerá el interés y apego que tenga en su prevención, tratamiento y cuidado. Para esto, hay varios conceptos relacionados con la ateroesclerosis que es necesario que queden claros.

Normalmente, las arterias están tapizadas en su parte interna con un revestimiento llamado endotelio, cuya función es mantener el interior de estos vasos sanguíneos con las características necesarias para que la sangre fluya. Cuando una persona presenta factores de riesgo que dañan al endotelio (presión arterial alta, tabaquismo, colesterol alto) es cuando comienza el proceso de formación de una placa de colesterol (placa de ateroma o ateroesclerótica).

Lo que sucede es lo siguiente. Cuando el endotelio comienza a dañarse, el colesterol malo (LDL, low-density lipoprotein: lipoproteínas de baja densidad) es capaz de cruzarlo, entrando a la pared de la arteria y quedándose ahí, formando una elevación, engrosamiento o chichón en la misma. Como un mecanismo de defensa del cuerpo, muchos glóbulos blancos (leucocitos) acuden al lugar en donde se depositó el colesterol malo con la finalidad de digerirlo y limpiar por completo a la arteria, lo que se logra hasta cierto punto. La acumulación del colesterol y, en consecuencia, la tendencia a formar una placa de ateroma tiene lugar cuando los glóbulos blancos (con grasa en su interior) que entran en la pared arterial lo hacen en una mayor cantidad que los glóbulos que salen de la misma. Por lo tanto, cada zona en donde se forma una placa de ateroma se llena de una sustancia blanda parecida al queso, formada por distintos tipos de grasa (principalmente colesterol), células de músculo liso y células de tejido conectivo. Es entonces cuando, poco a poco y conforme la placa va creciendo, se ocasiona que la arteria pierda su elasticidad natural, se endurezca y se obstruya.

Las placas de ateroma pueden localizarse en cualquier arteria de tamaño mediano y grande, pero, por lo general, se forman en las ramificaciones de éstas, debido a que la turbulencia constante en estas zonas lesiona la pared arterial, permitiendo más fácilmente el depósito de colesterol. Hay dos tipos de placa que pueden formarse en las paredes de las arterias pero, independientemente del tipo, todas tienen un núcleo de lípidos en el centro (depósitos de grasa compuestos por colesterol y glóbulos blancos, principalmente):

  1. Placa estable: Tiene un recubrimiento fibroso grueso (formado por células de músculo liso) y calcificaciones.

  2. Placa inestable: Es mucho más peligrosa porque tiene una cubierta delgada. Como resultado, la placa puede romperse y poner realmente en peligro la vida.

En general, una placa se puede comportar de distintas maneras:

  1. Puede permanecer en la pared de la arteria, creciendo hasta cierto punto para luego detenerse. Este es el tipo de placa que puede hacer que una persona jamás tenga síntomas.

  2. Puede crecer lenta y paulatinamente en la pared arterial hasta que cause un bloqueo significativo de sangre, provocando que el paciente tenga dolor al realizar esfuerzo. Por lo general, este tipo de placas son estables.

  3. Puede romperse súbitamente, lo que es el peor escenario, ya que permite que la sangre se coagule dentro de la arteria, en la zona donde se rompió la placa (la cual suele ser del tipo inestable). El coágulo estrecha aun más la luz de la arteria, pudiendo ocluirla por completo, o pudiendo desprenderse y viajar junto con la sangre hasta que llega a una arteria más pequeña, causando una oclusión en este punto (embolia).

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